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Los investigadores de Europa, Estados Unidos y Canadá informaron que sus resultados no sólo mejorarán el conocimiento sobre las causas de la diabetes tipo 2, sino que sugieren procesos biológicos que pueden ser explorados como posibles blancos para desarrollar nuevos medicamentos.
“Las señales que identificamos nos ofrecen claves importantes acerca de la base biológica de la diabetes tipo 2. El desafío será convertir estos resultados genéticos en mejores alternativas para tratar y prevenir la condición”, dijo Mark McCarthy, del centro de genética humana de la Oxford University, que lideró el estudio.
La enfermedad es causada por la incapacidad del cuerpo de usar adecuadamente la insulina, una hormona producida por el páncreas, para controlar la glucosa proveniente de la comida. Los niveles de azúcar pueden subir y dañar los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y las principales arterias.
La condición, que a menudo es relacionada con los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo, está alcanzando niveles epidémicos a medida que las tasas de obesidad aumentan. Alrededor de 180 millones de personas en todo el mundo sufren diabetes.
La identificación de 12 nuevos genes lleva el número total de regiones genéticas ligadas a la diabetes tipo 2 a 38.
El equipo internacional, cuyo trabajo fue publicado en la revista Nature, dijo que los genes que encontraron tienden a estar involucrados en el funcionamiento de las células pancreáticas que producen insulina y en el control de la acción de la hormona en el cuerpo.
Los investigadores dijeron que cada variante genética aportaba un efecto muy pequeño en el riesgo de diabetes.
Incluso combinadas, su capacidad de predecir la posible aparición de la enfermedad era modesta. Pero McCarthy dijo que un tema particularmente importante de sus resultados fue que varios de los genes parecían ser relevantes en el control del número de células beta del páncreas, que producen insulina.
Este hallazgo podría ayudar a resolver las dudas acerca de cómo impacta la cantidad de células beta en la diabetes tipo 2. El equipo usó tecnología de secuenciamiento de genes para comparar el ADN de más de 8.000 personas con la enfermedad y casi 40.000 sin la condición, en alrededor de 2,5 millones de lugares del genoma.
Luego analizaron las variaciones genéticas que encontraron en otro grupo de más de 34.000 personas con diabetes y alrededor de 60.000 personas sin la enfermedad.
Jim Wilson, de la University of Edinburgh, que también trabajó en el estudio, dijo que otro resultado interesante fue que los genes de susceptibilidad a la diabetes también contienen variantes que aumentan el riesgo de sufrir otras enfermedades, como cáncer de piel y próstata, enfermedad cardíaca y colesterol alto.
“Esto implica que la diferente regulación de estos genes puede provocar varias enfermedades”, afirmó.
Si reemplazamos el arroz blanco en nuestra dieta por arroz o pan integral podríamos reducir en 35% el riesgo de diabetes tipo 2, afirma un estudio.
El arroz blanco pierde nutrientes durante el proceso de refinado.
Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el arroz blanco causa aumentos bruscos en los niveles de glucosa en la sangre, lo cual es un riesgo de diabetes.
El arroz integral y otros productos integrales son una opción más sana porque liberan la glucosa de forma más gradual, expresan los científicos en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna).
Según los autores, en países desarrollados como Estados Unidos y el Reino Unido, más del 70% del arroz que se come es blanco.
Aunque el arroz se ha consumido durante siglos en muchos países, fue sólo en el siglo 20 que comenzó a refinarse y consumirse como arroz blanco.
Refinado
Para producir el arroz blanco el grano integral es sometido a un proceso de refinado con el cual se le retira la capa exterior y el germen. Y básicamente lo que queda es el endospermo, que consiste principalmente de almidón.
Desde el punto de vista de la salud pública, debería recomendarse el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2
Dr. Qi Sun
El estudio analizó los datos de tres grandes estudios llevados a cabo con cerca de 40.000 hombres y 157.500 mujeres sobre el consumo de arroz y el riesgo de diabetes.
Los científicos descubrieron que quienes consumían cinco o más porciones de arroz blanco a la semana tenían 17% más riesgo de diabetes que quienes consumían menos de una porción al mes.
Por el contrario, el consumo de dos o más porciones de arroz integral a la semana mostró una reducción de 11% en el riesgo de desarrollar la enfermedad, comparado con el consumo de menos de una porción al mes.
Con base a estos resultados, los investigadores calculan que si se reemplazan 50 gramos de arroz blanco (el equivalente a la tercera parte de una porción) al día con la misma cantidad de arroz integral se podría reducir 16% el riesgo de diabetes tipo 2.
Y el reemplazo de todo el consumo de cereales refinados con cereales integrales podría lograr una reducción de 36% en el riesgo de la enfermedad.
Índice glicémico
Tal como explica el doctor Qi Sun, quien dirigió el estudio, la explicación de este vínculo podría estar en que el arroz blanco tiene un índice glicémico más alto que el arroz integral. (El índice glicémico es la medida de cuánto aumenta un alimento el nivel de glucosa en la sangre).
El arroz blanco provoca un aumento brusco de la glucosa en la sangre.
Además, expresa el investigador, también podría ser el resultado de la pérdida de nutrientes que ocurre durante el proceso de refinado del grano.
“El alto índice glicémico que produce el consumo de arroz blanco probablemente es la consecuencia de la alteración en la estructura física y botánica de los granos de arroz durante el proceso de refinado, en el cual se le retira casi todo el salvado y parte del germen”, señala.
“La otra consecuencia del proceso de refinado -agrega- incluye la pérdida de fibra, vitaminas, magnesio y otros minerales, lignanos, fitoestrógenos y ácido fítico, muchos de los cuales podrían ser factores protectores contra el riesgo de diabetes”.
Los autores concluyen que “desde el punto de vista de la salud pública, debería recomendarse el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2″.
Los expertos recomiendan que por lo menos la mitad del consumo de carbohidratos en la dieta provenga de cereales integrales como el arroz integral.
Un reciente estudio reveló que los granos serían de gran ayuda a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares entre quienes padecen diabetes, de por sí propensos a ese mal.
Un nuevo trabajo amplió esos resultados, al sugerir que aun en la población con diabetes tipo 2, que eleva el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, el consumo de granos integrales protegería el corazón.
Los autores indicaron también que el salvado rico en fibra hallado en los granos integrales tiene un papel especialmente importante, señaló a Reuters Health el doctor Lu Qi, coautor del estudio.
Estudios previos habían señalado que la fibra, los antioxidantes y otros nutrientes en los granos integrales reducirían el colesterol, el azúcar en sangre y los niveles de insulina, además de mejorar el funcionamiento vascular y reducir la inflamación del sistema circulatorio.
El equipo de Qi, de la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, halló que entre 7.800 mujeres en los Estados Unidos controladas durante 26 años, aquellas que más salvado consumían eran un 28 por ciento menos propensas a morir durante el estudio que las que menos consumían.
También eran un 35 por ciento menos propensas a morir específicamente por enfermedad cardiovascular. Los resultados, publicados en Circulation, no prueban que la alimentación rica en salvado fuera el motivo de la reducción de esos riesgos.
Pero la asociación tampoco se explicó a través de estilos de vida más saludables en las amantes del salvado.
Al considerar otros hábitos alimentarios, como el consumo de grasa o de calorías totales, además del peso, la actividad física y los antecedentes tabáquicos, la relación entre el alto consumo de salvado y la baja tasa de mortalidad se mantuvo.
Eso sugiere que el consumo de salvado ayudaría a reducir en las diabéticas el riesgo de sufrir una muerte prematura, según indicó Qi.
El equipo aconsejó a los hombres y las mujeres con diabetes que reemplacen los granos refinados por los granos integrales ricos en salvado.
Qi señaló que la disminución de los riesgos registrada en el estudio también se observó en la población. Pero eso no significa que toda persona con diabetes que aumente el consumo de salvado vaya a ser más longeva.
Los resultados surgen de 7.822 mujeres con diabetes tipo 2 que participaban en el Nurses’ Health Study, un estudio de largo plazo sobre enfermeras en Estados Unidos que comenzó en 1976. Cada dos años, las mujeres respondían cuestionarios sobre su estilo de vida, enfermedades y diagnósticos clínicos.
En 26 años de seguimiento, 852 participantes murieron, incluidas 295 por enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular.
El equipo halló que las mujeres en el 20 por ciento superior de la escala de consumo de salvado tenían un 28 por ciento menos riesgo de morir por cualquier causa durante el estudio, a diferencia de las mujeres en el 20 por ciento inferior de la escala.
Y el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular era un 35 por ciento más bajo.
Una taza de café después de comer podría reducir el riesgo de padecer diabetes
La asociación inversa entre el consumo de café y el riesgo de diabetes ha sido señalada en numerosos estudios científicos. La últimas investigaciones realizadas aportan mayor grado de evidencia científica sobre el carácter protector del café en relación al riesgo de padecer diabetes mellitus de tipo 2.
Un reciente análisis prospectivo englobado en el estudio europeo E3N/EPIC, y en el que se ha evaluado por primera vez el momento del día de la ingesta, sugiere que existe una relación inversa entre el consumo de café al mediodía y el riesgo de padecer diabetes.
La prevalencia de diabetes sigue aumentando progresivamente afectando a casi el 12% de la población. Actualmente 285 millones de personas tienen diabetes en el mundo y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2030 el número de diabéticos se habrá incrementado hasta alcanzar los 435 millones de personas. Por lo tanto, las investigaciones llevadas a cabo para conocer si el café, o alguno de sus componentes, podrían ser utilizadas para la prevención de la diabetes tipo 2 son muy importantes.
En este gran estudio prospectivo realizado a una cohorte de 69.532 mujeres francesas de entre 41 y 72 años, se examinaron los efectos a largo plazo del café, la achicoria (una bebida sustitutiva del café popular en Francia), el té y la ingesta de cafeína, sobre el riesgo de diabetes tipo 2. Durante un periodo de seguimiento promedio de 11 años se detectaron 1.415 casos de diabetes.
Según los propios autores, el hallazgo más original de este estudio es la relación selectiva entre riesgo de diabetes y consumo de café al mediodía. Durante la comida de mediodía, se observó una relación inversa tanto para el café normal como para el descafeinado, así como para el de filtro y el negro, sin que el azúcar tuviera efecto alguno. La ingesta total de cafeína también se asoció con una reducción estadísticamente significativa del riesgo de diabetes.
En otro análisis reciente realizado a una cohorte de hombres y mujeres de Takayama, Japón, se evaluó el consumo de café y otras bebidas y alimentos que contienen cafeína en relación con la incidencia de diabetes.
La cohorte incluía a 5.897 hombres y 7.643 mujeres y para el estudio se tuvieron en cuenta factores como la edad, el tabaquismo, el índice de masa corporal, la actividad física, la educación, el consumo de alcohol, el consumo de energía total, el consumo de grasas y el estado menopáusico de la mujer.
Los resultados indican que el consumo de café disminuyó el riesgo de desarrollar diabetes, aunque la relación entre el consumo de cafeína total y el riesgo de padecer la enfermedad fue insignificante, tanto entre los hombres como entre las mujeres. Por ese motivo, los autores concluyeron que el efecto protector del café puede existir al margen de la influencia de la ingesta de cafeína.
Cada vez son más las personas afectadas de diabetes, sobre todo diabetes tipo 2 que está fuertemente vinculada a la obesidad, una pandemia del siglo XXI, y por ello, las dudas acerca de la enfermedad y su relación con la dieta y el ejercicio son mayores y merecen resolución para contribuir a controlar la patología de forma saludable y natural.
La dieta cumple un papel muy importante y en la actualidad muchas personas se preguntan: si tengo diabetes ¿puedo comer pan, patatas y pastas? pues al tratarse de alimentos ricos en hidratos de carbono cuya descomposición en el cuerpo origina glucosa, podría pensarse que cuánto menos se consuma de ellos, mejores serán los valores de glucemia, sin embargo esta no es la realidad.
La realidad es que hace mucho tiempo atrás esta regla se aplicaba y las personas con diabetes debían sacrificar su dieta diaria a la no inclusión de pan, patatas, pastas y mucho menos, azúcar o alimentos que los contengan, pero en la actualidad se sabe que esto no lleva a nada, sino que lo que debemos intentar con ayuda de nuestra ingesta de alimentos es de mantener la glucemia estable, sin cambios bruscos, y en valores no superiores a 180-200 mg /dl durante el día.
Entonces, se trata de visualizar la respuesta glucémica ante la ingesta de un alimento, por ello, hablamos de índice glucémico. Así, claro está que el azúcar elevará rápidamente la glucemia y no deberíamos consumirla exceptuando casos de bajones bruscos de este valor en sangre. Pero respecto al pan, si priorizamos el integral, con semillas o salvado, tendrá hidratos de lenta absorción y podemos incluirlo a diario. Lo mismo sucede con la patata, la cual si se consume en puré elevará más rápido la glucemia, pero si la comemos al horno o hervida junto a otros vegetales, la respuesta glucémica que produce será menor y más lenta.
Entonces, en el plan alimentario de una persona diabética tampoco hay alimentos prohibidos y mucho menos cuando se tratan de alimentos básicos como son el pan, la patata o las pastas, sólo debemos conocer cómo consumirlos, qué versión elegir y qué cantidad ingerir para no afectar el control de la glucemia. En ésto nos puede ayudar mucho un profesional que nos evalúe previamente, pero en líneas generales, la persona con diabetes puede comer alimentos ricos en hidratos a diario.