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La bomba de insulina es un viejo invento que, con la llegada de los sensores para la monitorización continua de los niveles de glucosa en sangre, se han convertido en un sistema terapéutico muy útil. Los pacientes con diabetes tipo 1 evitan así tener que pincharse la insulina ellos mismos.

En adultos, estos dispositivos han demostrado su eficacia para mantener unos niveles glucémicos óptimos, al tiempo que reducen el riesgo de hipoglucemia –un problema serio y frecuente- y el aumento de peso. Sin embargo, en los menores de 25 años no se ha observado este beneficio.

El estudio STAR 3, dirigido por investigadores del Centro Internacional de Diabetes de Park Nicollet (Minneapolis, EEUU), ha analizado durante un año la eficacia de estas bombas con sensor frente a la de las inyecciones de insulina en 485 personas (329 adultos y 156 niños) con diabetes tipo 1 mal controlada. Los pacientes fueron reclutados en 30 centros de EEUU y Canadá.

Los responsables del ensayo asignaron de forma aleatoria una u otra terapia a los participantes. El dispositivo empleado consiste en una bomba de insulina que lleva un detector que mide la glucosa en sangre cada minuto y muestra los resultados en una pequeña pantalla. Además, tiene un sistema de alarma regulable para niveles altos o bajos.

La glucemia de los miembros del grupo de la bomba “cayó rápidamente desde el inicio hasta los tres meses y permaneció más baja que la de los tratados con inyecciones de insulina durante el resto del ensayo”, señala el artículo. Tanto en adultos, como apuntaban trabajos previos, como en niños.

“El 44% de los niños y adolescentes del grupo de la bomba y el 20% del grupo de la insulina alcanzaron los niveles de glucemia recomendados por la Asociación Americana de la Diabetes” para estos grupos de edad, añade el estudio.

En cuanto a la aparición de efectos adversos, los resultados también son positivos. La aparición de hipoglucemia, un trastorno frecuente en personas con los niveles de glucosa permanentemente monitorizados y que puede tener graves consecuencias, no aumentaron entre los que portaban una bomba.

“Los beneficios de la vigilancia continua de la glucemia se han demostrado en este y otros estudios”, subraya Howard Wolpert, del Centro de Diabetes Joslin (Boston, EEUU), en un editorial que acompaña al trabajo. Sin embargo, añade, “la adopción generalizada de estos dispositivos ha estado limitada”.

Aunque hay algunos modelos experimentales que integran ambos aparatos, los que se usan habitualmente “no están funcionalmente integrados y el paciente necesita interpretar las mediciones continuamente“, indica Wolpert. La necesidad de que los pacientes sepan controlar su enfermedad o las preocupaciones en torno a cuestiones estéticas –la bomba y el sensor van colocados en la cintura-, también influyen.

Por qué se afectan ante esta enfermedad crónica y qué hacer para cuidarlos.

La diabetes es una enfermedades metabolicas  en la que el cuerpo no tiene suficiente insulina, ya sea porque no es fabricada en cantidades correctas o porque, a pesar de haber mucha en circulación, las células del cuerpo no la reconocen. Como primeras medidas el paciente diabético deberá controlar su glucemia (o cantidad de glucosa en sangre) por el resto de su vida, a veces con una dieta acorde, otras veces con medicación y en algunas ocasiones con ambas. Sin embargo, más allá de los valores en sangre, existen otras complicaciones.

Alteraciones vasculares

La principal consecuencia de la diabetes se encuentra en los vasos sanguíneos, que se endurecen lentamente disminuyendo el aporte de sangre a cada región. Algunos órganos del cuerpo son, naturalmente, más sensibles al aporte sanguíneo y por eso sufren esta deficiencia primero. Ellos son el cerebro, el corazón y el riñón. Y, como es de suponer, aquellas zonas que están más lejos del corazón tienen normalmente menos recambio sanguíneo y es más dificultoso el retorno venoso. Y por ello los pies se afectan notablemente.

Neuropatía diabética

La poca irrigación altera la correcta conducción de los nervios, lo que se conoce como neuropatía diabética. Los nervios son los encargados de informar sobre presiones, sensibilidad, posición del cuerpo y dolor. Por eso junto con la alteración sanguínea se suma la deficiencia nerviosa. El paciente puede perder la sensibilidad o, por el contrario, dolerle mucho más sus pies. A veces siente cosquilleos, quemazón, picazón. Los músculos también se debilitan y comienzan a doler. Cuando estas alteraciones progresan con el tiempo, el pie se necrosa en sus tejidos profundos, se infecta y se destruyen sus estructuras. Eso es lo que se conoce como “Pie diabetico”.


Un médico neozelandés desarrolló un método que utiliza el implante de islotes de cerdo microencapsulados, los cuales podrían proveer una respuesta al problema de suministro de insulina en quienes padecen esa enfermedad. En qué consiste

Bajo el título “Trasplante de islotes porcinos microencapsulados: experiencia clínica y potenciales beneficios en el control metabólico de la diabetes tipo I”, el profesor doctor Robert Elliott brindó un completo panorama sobre el desarrollo de la enfermedad a nivel mundial, su evolución, los tratamientos actuales y las más recientes novedades en la materia.

En un encuentro organizado por la Fundación H. A. Barceló médicos diabetólogos, clínicos y nutricionistas, biotecnólogos y biólogos especialistas en trasplante celular, profesionales de ciencias de la salud y estudiantes de los últimos años de la carrera de Medicina presenciaron la conferencia sobre los últimos avances en la investigación de la diabetes tipo I, que dio el neozelandés en la Argentina.

La diabetes es la enfermedad crónica de más rápido crecimiento en el mundo que hoy afecta a 246 millones de personas. Entre el 10 y el 15% de todos los casos de diabetes, corresponden a la tipo 1 (insulino dependiente). El desarrollo de este tipo de diabetes es la consecuencia de un fenómeno de autoinmunidad que provoca la destrucción de las células beta del páncreas dejando de producir insulina. En la actualidad, existe un solo tratamiento capaz de permitir la supervivencia de los pacientes que padecen este problema: la insulinoterapia que, si bien es la mejor alternativa existente, se sabe es incapaz de lograr un control metabólico perfecto de la glucemia.

Los avances en la investigación
Es sabido que el Alotrasplante Intrahepático con inmunosupresores es de uso clínico en la hipoglucemia severa pero que no es la respuesta al tratamiento de diabetes tipo 1. Sucede que las células productoras de insulina derivadas de una célula madre que está en su inicio, puede superar el problema de suministro pero no el tratamiento total. Lo mismo se aplica a las células genéticamente modificadas (no-islotes) para la producción de insulina en demanda.

Frente a la imperfección de la insulinoterapia por las complicaciones que acarrea la inmunosupresión, el profesor doctor Elliott desarrolló un método que utiliza el implante de islotes de cerdo recién nacido microencapsulados (ICRNm) en alginato. Estos islotes proveen una respuesta al problema de suministro, y serían un potencial para realizar implantes sin inmuno supresores. Los mismos operan en forma autorregulada, secretando insulina en forma eficiente, mejorando el control metabólico del azúcar en sangre, logrando niveles casi normales de Hemoglobina glicosilada y evitando la aparición de complicaciones propias de la diabetes.

El doctor Elliott y su equipo utilizaron los cerdos de las Islas Auckland para desarrollar este método, pues están libres de contaminación y daños. El primer trasplante fue practicado en Rusia en el año 1997.

Durante su ponencia, el doctor Elliott explicó los prerrequisitos de esta práctica, las características ideales de las cápsulas y materiales a utilizar en el proceso, los métodos para la preparación del trasplante, el criterio de liberación, los modelos para el Inmuno rechazo y la eficacia así como cuestiones de reglamentación.

También presentó los resultados de estudios en roedores y primates diabéticos además de la detección de insulina porcina en ensayos clínicos actuales que el experto lleva adelante en Rusia y Nueva Zelanda para el estudio de la seguridad y eficacia de este tratamiento. Esta investigación se encuentra en la fase 2 de estudio en la Argentina.

Mediante una nanovacuna, un grupo de investigadores de la [1] Universidad de Calgary  (Alberta, Canadá) ha conseguido curar con éxito la diabetes tipo 1 en ratones y retardar la aparición de la misma a los que poseían riesgo de adquirirla

Los investigadores estaban buscando detener la respuesta autoinmune que causa la diabetes tipo 1 sin dañar las células inmunes que nos protegen de las infecciones. Y descubrieron que nuestro organismo posee un mecanismo que pretende detener el desarrollo de enfermedades autoinmunes. Traduciéndolo a la diabetes, es como si hubiese una pequeña pelea interna en la que unas células agresivas quieren causar la enfermedad (células T) y otras débiles procuran detenerla (células beta). Así, el grupo de investigación, produjo una vacuna única usando nanopartículas de oro (ver fotografía), recubiertas de proteínas (denominadas moléculas de [11] MHC) que son reconocidas por el sistema inmunitario y que estimulan la parte de este sistema que nos permite defendernos frente a las infecciones.

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En los ratones en los que se probó la vacuna, se observó dos logros trascendentales. Por una parte, los ratones que estaban predispuestos a padecer la diabetes tipo 1, no la desarrollaron y por otro lado, en los que ya la habían desarrollado, el páncreas recuperaba su capacidad de producir insulina, pudiendo así detener la enfermedad en el momento en que aparece.

Santamaría considera que esta nanovacuna podría comenzar a aplicarse a humanos, en ensayos clínicos de fase I, en el año 2012. Y lo más importante es que si se cumple el paradigma sobre el que se basa esta nanovacuna, entonces se podría aplicar también a enfermedades inmunes crónicas como la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple.

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Papa, arroz, pan, pasta, frijoles, banano y bizcocho… el escuchar nombrar esos alimentos o verlos en tu plato cuando estás a dieta, es como si te nombraran a tu peor enemigo. ¿Realmente son tan malos los carbohidratos? Los nutricionistas y los dietistas expertos dicen que no. Entérate para que puedas incluirlos en tu dieta sin sentir que la estás traicionando.

Mito # 1. Los carbohidratos son las “harinas”.

Este es el primer mito que necesitas derrumbar, pues no es del todo cierto. Aunque es cierto que la mayoría de las harinas contienen carbohidratos, también se encuentra en los dulces, los granos (fríjoles, lentejas, maíz) y los cereales (como la avena). Pero además, también hay carbohidratos en ciertas verduras y ciertas frutas con alto contenido de almidones y fructosa (azúcar de las frutas) como la zanahoria, la manzana, el banano o guineo, entre otros. E incluso, la misma leche y los productos lácteos contienen carbohidratos.

¿Realmente pueden ser tan malos todos estos alimentos? Sigue leyendo para que te enteres.

Mito # 2. Los carbohidratos engordan.

¡No seas injusto! Cuando comes, tu cuerpo digiere los carbohidratos para obtener azúcar, su principal fuente de energía. Pero no creas que es lo mismo que el azúcar que endulza tu café. El azúcar del cuerpo se llama glucosa y es algo así como su combustible.

Evidentemente, los alimentos que proporcionan azúcar y calorías a tu cuerpo, deben comerse con precaución. Pero no es justo catalogar a todos los carbohidratos como alimentos que engordan o culparlos de nuestro sobrepeso. Los culpables somos nosotros mismos pues no sabemos cuáles comer, en qué cantidad y cómo.

En primer lugar, es importante diferenciar los carbohidratos “más saludables” de los “menos saludables”. En segundo lugar, si comes muchos carbohidratos pero mantienes una vida sedentaria, ¿qué crees que hará el cuerpo con la energía y las calorías extra? ¡Obviamente acumularlas! Y en tercer lugar, muchas veces no son los carbohidratos los que engordan, sino cómo los preparas y con qué los acompañas, como por ejemplo las papas fritas con catsup (ketchup) o el bizcocho con crema dulce encima.

Mito # 3. No hay carbohidratos saludables.

¡Falso! Lamentablemente los carbohidratos que más conocemos o que más acostumbramos comer, son los que menos beneficios traen, pues sólo brindan azúcar a tu cuerpo y carecen de fibra y otros nutrientes. Estos son los carbohidratos refinados, como la harina blanca o el arroz blanco, y el azúcar refinada con la que se preparan tantos postres.

Pero es posible elegir carbohidratos “saludables”. Estos son los carbohidratos que están compuestos principalmente de fibra, como los granos y los cereales integrales, los vegetales y las frutas. La fibra es excelente para la salud y además para tu dieta porque te da una sensación de saciedad que te evita comer en exceso. Además, los alimentos integrales así como las frutas y verduras están llenos de vitaminas y minerales muy beneficiosos para tu cuerpo.

Mito # 4. Si dejas de comer carbohidratos, adelgazas inmediatamente.

Esto puede ser verdad, pero no sucede exclusivamente con los carbohidratos. Cuando dejas de comer cualquier alimento rico en calorías con seguridad bajarás de peso. Lo mismo sucede con las dietas bajas en grasas o las dietas vegetarianas, por ejemplo.

Si sueles comer muchos carbohidratos habitualmente, al desaparecerlos por completo de tu dieta, tu cuerpo sentirá esa ausencia y empezará a buscar energía en otras fuentes de reserva que hay en tu cuerpo, como la grasa acumulada. Como resultado vas a perder peso. Pero… ¿a qué costo? El siguiente mito te ayudará a comprender los riesgos de dejar de comer carbohidratos.

Mito # 5. El dejar de comer carbohidratos es saludable.

Todo depende. En efecto, el comer carbohidratos en exceso, o comer únicamente carbohidratos refinados o procesados, no es saludable pues aumenta los niveles de azúcar en tu sangre más rápido que otros, y te brinda calorías de más que tu cuerpo no quema y que se acumulan haciéndote aumentar de peso.

Pero, el dejar de comer carbohidratos por completo tampoco lo es. Según el Instituto de Medicina, los carbohidratos deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que comes a diario (entre 6 y 11 porciones), para cumplir con los requisitos nutricionales de tu cuerpo. Cuando dejas de recibir esa cantidad, a tu cuerpo le podrían faltar nutrientes y fibra que necesita para funcionar adecuadamente, especialmente por la limitación de frutas (que también son carbohidratos) y eso podría causarte problemas digestivos como estreñimiento.

Además, ¿sabías que los deportistas tienen una dieta basada en carbohidratos? ¡Sí! Muchos deportistas llevan una dieta alta en carbohidratos antes de una competencia de resistencia, pues éstos los llenan de la energía que necesitan para rendir al máximo. Si lo hacen los deportistas, debe ser porque no son tan malos como muchos piensan, ¿no crees?

Si tienes dudas sobre si debes o no comer frutas dulces por ser diabético o diabética, es hora de que las despejes. Lee esto antes de dejar de comer ese delicioso mango solamente por tus sospechas de que puede ser perjudicial para el control de tu diabetes.

Tener diabetes por lo general se asocia con que no debes comer cosas que sean “muy dulces”. Por eso, he tenido pacientes que han llegado a preguntarme si deben dejar de comer un mango o una manzana porque les han dicho que su contenido de azúcar no es bueno para los diabéticos.  Esto es un mito, o una leyenda, o en pocas palabras, algo que no tiene evidencia científica.

¿Quieres saber por qué? Si bien es cierto que algunas frutas contienen mucha más azúcar que otras (fructuosa), eso no las descalifica para que tu puedas disfrutarlas porque tienes diabetes. ¿No es esa una buena noticia? Resulta ser que estudios científicos han demostrado que la cantidad total de carbohidratos que consumes afecta los niveles de glucosa en la sangre mucho más que otros factores como de dónde obtienes tus carbohidratos o si esa fuente es una harina o un azúcar. Es decir, al final, importa más el total de carbohidratos que consumes, que si los carbohidratos provienen de una manzana, un pan o un plato de espaguetis (desde luego que siempre los granos integrales son más saludables). Obviamente el tamaño de la porción es importante y no estamos hablando de comida chatarra.

Para poder disfrutar de las frutas sin estresarte porque estás afectando tus niveles de glucosa en sangre de manera descontrolada, es ideal saber que una porción de frutas ideal para los diabéticos debe contener solamente 15 gramos de carbohidratos.  Así que la ecuación es simple: si comes una fruta baja en carbohidratos, vas a poder comer una porción más grande. En cambio, una fruta con alto contenido de hidratos de carbono reúne esos 15 gramos en una porción más pequeña.

El dilema entonces no gira alrededor de cuál fruta vas a comer, sino de tratar de que la porción no exceda los 15 gramos para que tenga exactamente un efecto similar en tu nivel de glucosa en la sangre.

Pero, ¿cómo saberlo? Parece demasiado matemática sólo para disfrutar de una rica fruta. Así que aquí te damos una guía para que puedas empezar a aplicarlo a tu dieta diaria de una manera segura para tu diabetes.

Las porciones de fruta que contienen 15 gramos de carbohidratos, ideales para los diabéticos son:

  • ½ banana (plátano)
  • ½ taza de mango picado
  • 1 ¼ taza de sandía
  • 1 ¼ taza de fresas

Si tienes más dudas al respecto, puedes consultar con tu médico y/o con tu nutricionista. Así sabrás con mayor precisión cuáles son las frutas que puedes disfrutar para no alterar el control de tu diabetes

Siempre se habla de la diabetes en general o del aumento de la diabetes tipo 2 entre la población mundial y en especial, en los Estados Unidos. Pero y ¿qué hay de la diabetes tipo 1? Si quieres saber de qué se trata esta condición y por qué es diferente de la diabetes tipo 2, ¡no te vayas! Aquí te damos información útil al respecto.

Aunque es menos común, la diabetes tipo 1 también afecta a muchas personas en el mundo. Se le conocía anteriormente como diabetes “juvenil” o diabetes “insulino-dependiente”, debido a que es diagnosticada por lo general en niños y jóvenes y a que como su nombre lo indica, su tratamiento requiere de la insulina. Sin embargo, recientemente, la comunidad médica prefiere referirse a ella como diabetes tipo 1 ya que puede suceder a cualquier edad.

Con más frecuencia escuchamos hablar de la diabetes tipo 2 ya que más común.  De acuerdo con la Asociación Americana de la Diabetes, sólo el 10% de las personas con diabetes tienen diabetes tipo 1. Pero eso no quita que no deba tener la misma atención que la diabetes tipo 2, ¿no es cierto? Muchas personas en el mundo la padecen y es importante que no se sientan solas.

¿Se puede prevenir la diabetes tipo 1? En realidad, no. Y es simplemente porque sus causas aún no están claras. Se piensa que el sistema inmunológico del cuerpo (que se encarga de protegernos de infecciones causadas por bacterias y virus) ataca por error a las células que producen la insulina y que se ubican en el páncreas (las células beta). Es decir, se trata de una enfermedad auto–inmune. No se sabe bien por qué el cuerpo reacciona de esa manera, pero es posible que se deba a factores genéticos o quizá, que la exposición a cierto tipo de virus desencadene la enfermedad.  Las investigaciones al respecto, continúan. También se cree que el tener un padre o un hermano con diabetes tipo 1, puede aumentar ligeramente la predisposición para desarrollarla.

¿Qué pasa en tu organismo cuando tienes diabetes tipo 1?

Es sencillo: el páncreas no produce insulina o produce muy poca. La insulina transporta la glucosa o azúcar a los tejidos y a las células del cuerpo.  A diferencia de la diabetes tipo 2, en la cual la cantidad de insulina puede ser adecuada pero no funciona bien porque hay una resistencia a ella por las células y con menor frecuencia, hay deficiencia de insulina.  En la diabetes tipo 1, no se produce suficiente insulina desde el inicio y puede haber unos anticuerpos (anticuerpo de los Islotes) en la sangre, que son unas proteínas que tu cuerpo forma si existe el componente inmunológico que te platicaba, que indica que está atacando o luchando en contra de las células que producen la insulina (células beta en los Islotes de Langerhans).

¿Qué sucede cuando no hay insulina para transportar la glucosa a las células? Pues que el azúcar se queda en la sangre y las células se quedan sin nutrientes para poder tener energía y desempeñar funciones vitales. ¿Te imaginas? Es como que el cuerpo se quedara sin gasolina para funcionar. Además, esa “gasolina” que no se usa, se queda en la sangre y se acumula, lo cual no es bueno. Los niveles elevados de azúcar en la sangre pueden causar lo siguiente:

  • Deshidratación: El cuerpo, en su esfuerzo por eliminar el exceso de azúcar en la sangre trata de eliminar el azúcar por la orina. Pero cuando se produce demasiada orina, además de azúcar, se elimina demasiada agua, lo cual causa deshidratación. Por eso, si tienes mucha sed y muchas ganas de orinar, debes prestar atención.
  • Cetoacidosis diabética: el cuerpo, en su afán de tener energía, al no poder obtenerla de la glucosa, empieza a intentar obtenerla de la grasa. En ese proceso metabólico se producen ácidos que se acumulan en la sangre y eventualmente, junto con el azúcar acumulada, causa otros daños al organismo. En los casos severos la cetoacidosis es una emergencia que requiere hospitalización. Si hay náusea y/o vómito, cansancio, mareo, debilidad, respiración rápida y olor a acetona en el aliento hay que llamar a los paramédicos o si se trata de un familiar, llevarlo a emergencias.
  • Pérdida de peso: Si no se puede absorber la azúcar en la sangre, no se está aprovechando, se están eliminando todos esos nutrientes por la orina y hay disminución en el peso.
  • Daño a diferentes órganos del cuerpo: los niveles elevados de glucosa en la sangre hacen que poco a poco se dañen los nervios del cuerpo (neuropatía), los riñones (nefropatía) y los ojos (retinopatía) por mencionar algunos. Las complicaciones del corazón y los otros vasos sanguíneos del cuerpo que causan los ataques al corazón, los ataques cerebrales, la enfermedad arterial periférica, la arterioesclerosis, también son una consecuencia de la diabetes tipo 1 no controlada. Las complicaciones a los vasos de los pies y piernas es lo que causa las amputaciones.

¿Cómo se trata la diabetes tipo 1?

El tratamiento principal para la diabetes tipo 1 es la insulina. Las inyecciones o la bombita son la forma para aplicársela en este momento. Debes consultar con tu médico para determinar cuál es la mejor opción para ti, ya que hay varios tipos de insulina.

Al igual que en el caso de la diabetes tipo 2, las personas con diabetes tipo 1 deben llevar una alimentación saludable, siguiendo ciertos horarios y en ciertas cantidades dependiendo del peso y la actividad que realizan, deben hacer ejercicio diariamente y controlar regularmente los niveles de glucosa en la sangre. Las visitas con tu médico y tu equipo de salud serán de acuerdo a tu condición.

De acuerdo a las estadísticas, la diabetes tipo 1 es más común, en las personas de raza blanca y negra pero los hispanos también estamos en riesgo de desarrollarla.

La buena noticia es que el actuar a tiempo y el mantener tu diabetes bajo control es lo que determina que puedas vivir una vida larga y feliz, aún con diabetes tipo 1.

Yo y  mi Paradigm 722

Hace poco estuve con recién diagnosticados con diabetes tipo 1 y sus padres… Y por ahí, cuando les conté que yo uso terapia con bomba de infusión contínua de insulina les surgieron esas preguntas que son naturales: “¿Es lo mejor? ¿Cómo funciona? ¿Qué insulina usa? ¿Cuál es la diferencia? ¿Hay alguna indicación especial? ¿Por qué esta terapia y no otra?”…

En fin. Interrogantes que trataré de responder de a una.
Primero comenzaré con lo que se consideran las ventajas y las desventajas en forma general, de la misma manera que la presentan quienes fabrican las bombas, pero que en mi caso han sido comprobadas en “vivo y en directo” desde hace ya dos años.

Ventajas de la terapia con bomba de insulina

• Mayor Flexibilidad a la hora de comer. La infusión de insulina contínua permite una mayor libertad de horarios y cantidades de hidratos de carbono ingeridos. Por ejemplo, puede retrasarse una comida sin temer a que se termine el efecto de la insulina administrada, como sucede en la terapia con múltiples inyecciones de insulina. El almuerzo del domingo… a las 4 de la tarde de vez en cuando es perfectamente posible sin temor a que nos mandemos una descompensación.

• En la bomba se pueden programar diferentes basales para diferentes momentos del día en función de los requerimientos de insulina. Yo encuentro esta opción muy útil por ejemplo para controlar el aumento de glicemia que se observa en algunos pacientes al levantarse como consecuencia del “fenómeno del alba”. O por ejemplo, programar basales especiales para el fin de semana o vacaciones, cuando uno tiene un inicio de actividades, o la intensidad de las mismas, es muy diferente a la de una semana de estudios o trabajo.

• La terapia con bomba utiliza sólo insulina de acción ultrarápida. Esta insulina tiene un comienzo de acción más rápido, menor duración en el efecto y una menor variabilidad de absorción, por lo que su efecto es más predecible.

• La bomba ofrece la posibilidad de realizar ajustes de insulina de 0,1 en 0,1 unidades de insulina. tema especialmente sensible en niños pequeños, donde esa pequeña diferencia puede significar una hipoglicemia severa o quedarse pegado en una hiperglicemia poco grata.

• Farmacoeconomía. Se usa entre un 30 y un 40% menos de insulina total diaria que en la terapia con multidosis.

• El empleo de la terapia con bomba reduce el riesgo de hipoglicemia. Las hipoglicemias disminuyen y además son más fáciles de recuperar pues la cantidad de insulina en el cuerpo es mínima, sólo la necesaria para mantenerse dentro de los parámetros establecidos.

• Un pinchazo cada tres días y no varios en un día. Esto para cambiar la cánula que se inserta en el subcutáneo.

• Recuperación de los síntomas de hipoglicemia. Cuando llevamos mucho tiempo con diebetes tipo 1, como que los síntomas de “bajas” comienzan a aparecer a niveles cada vez más bajos… peligrosamente más bajos. Al seguir un buen tratamiento con la bomba de insulina, con resultados más acotados, los síntomas de bajas y altas aparecen antes… Y en mi caso, volví a sentir algunos que ya se habían perdido en mi dulce memoria.

Desventajas de la terapia con bomba

• Su alto costo. En Chile no está cubierta por el GES por lo que las personas con diabetes tipo 1 debemos costear de nuestro bolsillo íntegramente tanto la bomba de infusión propiamente tal así como los insumos diarios.

• Con la terapia con bomba el depósito subcutáneo de insulina es muy escaso. Por esto, los pacientes somos más susceptibles de presentar una cetoacidosis rápidamente en caso de interrupción del aporte de insulina. Y esto puede llegar a ser gravísimo. Esta interrupción podría ser una obstrucción del catéter, falta de insulina en el reservorio, agotamiento de la energía de la pila que hace funcionar la bomba, mala instalación del catéter y filtración de la insulina, etc. En todo caso estos hechos pueden ser fácilmente prevenibles con una adecuada instrucción del paciente por parte del equipo que instala la bomba. Como ejemplo les puedo decir que yo, al entrar a la ducha me desconecto con una glicemia de 80 y poco más de 20 minutos después, al volver a conectarme ya estoy en más de 100.

• La bomba debe usarse durante 24 horas al día. La recomendación de desconexión es no más allá de una hora. Por ello hay algunos paciente que dicen sentirse más diabéticos que antes… A mi la verdad me pasó sólo al principio… Después ya me acostumbre y ahora ni la siento.

• Las alarmas de la bomba (sonoras o de vibración) se pueden activar en cualquier momento indicando la necesidad de cambiar el equipo de infusión en momentos poco apropiados… por decir lo menos. Un chiquito de 10 años que usa bomba me decía que le había pasado varias veces en clases… Lo que a él le avergonzaba un poco…

Yo conocía las desventajas antes de cambiarme a esta terapia… pero la verdad es que han sido muy pocas las veces en que las he vivenciado. Hoy no volvería a usar la multidosis, aunque en ese entonces yo tenía buenas hemoglobinas glicosiladas y otra parámetros más, pero es que la calidad de vida me cambioa mi y mi familia… y fue un cambio para bien.

Bomba  de infusión de insulina detenida

Para que no quede la sensación con el post anterior que el uso de la bomba de infusión de insulina sólo nos deja el estómago morado ;) les voy a contar lo siguiente.

En general las cosas pueden hacerse de más de una forma… y más todavía cuando uno tiene diabetes tipo 1 y usa bomba de infusión de insulina.

Con multidosis, una hipoglicemia -por moderada que sea- requiere la ingesta de hidratos de carbono de acción rápida (tabletas de glucosa, cubos de azúcar, líquidos azucarados como jugos, gaseosas, etc.).
En mi caso, una baja de glicemia moderada puedo controlarla deteniendo la bomba. Más todavía si se acerca la hora de alguna comida. Con 55 mg/dL puedo suspender la infusión por unos 15 minutos y, si no he hecho ningún ejercicio excesivo antes, lo más probable es que la glicemia me suba alrededor de 20 puntos sin hacer nada más.

Recuerden que la insulina que circula por mi cuerpo es muy poca comparado con la terapia con multidosis, y en el caso de una hipoglicemia eso es una ventaja significativa.

Pero bueno, esto me pasa a mi y no es una regla. Siempre consulta a tu médico.

Doctor, tengo 56 años y lo vengo a ver porque estoy en las últimas: tengo diabetes hace 9 años, me quieren dar insulina y yo no quiero. Además un familiar tuvo complicaciones en los pies y en la vista después de usar insulina, dijo Carlos* en su primera consulta. Estaba tan angustiado que ni se había sentado. Le pedí que se sentara y mediera datos de la evolución de su enfermedad. Al terminar la revisión clínica, que incluyó un exhaustivo examen de los pies (incluyendo la baropodometría, computarizada) y fondo de ojo, evalué los estudios que traía junto con el registro de sus niveles diarios de glucosa.

Carlos tenía diabetes  descompensada desde hacía 7 años, según los valores de la hemoglobina glicosilada  que desde ese entonces superaban el 7% recomendado. “¡Pero si no sentía nada!”, replicó. “De eso se trata: la diabetes no duele y cuando duele es tarde”.  El secreto del tratamiento de la diabetes consiste en mantener la glucosa, la presión arterial y las grasas de la sangre dentro de valores adecuados. Para mantener los niveles de glucosa en valores aceptables hay que tener actividad física y llevar adelante un plan alimentario, y tomar medicación.

“Vengo tomando dos medicamentos y en un momento tomé tres sin lograr un buen control de glucosa. Qué remedios nuevos hay para la diabetes”. Le expliqué que los que él tomaba son adecuados y que lo estaban tratando con la combinación y dosis máximas; entonces mándeme  la insulina inhalada ya que oí por las noticias que se estaba usando, le explique que estaba en fase III de estudio y que iba a salir al mercado de los Estados Unidos  el próximo año, por lo tanto no podríamos contar con el por el momento.

Él no se sentía enfermo, pero si un poco cansado, y se levantaba dos veces de noche para orinar. “Doctor, estoy bien así”, se defendió. “No, usted no está bien, estos niveles de glucosa lo están dañando”, afirmé.
“Entonces, ¿qué me aconseja? Antes de contestar esperé un momento y me acordé de todos los prejuicios existentes para el uso de la insulina: “me tengo que inyectar”, “tengo que medirme la glucosa”, “me va a complicar la vida”, “es peligroso”.
Comencé diciéndole: “Carlos usted está en un momento óptimo para empezar a cuidar su diabetes, si bien, según mi juicio, dejó pasar varios años sin un adecuado control. “ Lo que pasa, doctor, es que no sentía nada”, repitió. “Es cierto, pero seguro que alguien ya le habría indicado que, habiendo llegado al máximo de dosis de medicamentos orales y cumpliendo con su dieta y actividad física, hubiera sido necesario complementar el tratamiento con insulina”, aventuré. “Sí ya me lo dijeron dos colegas suyos”, confirmó. Le conté todos los prejuicios que suele haber en torno del uso de insulina en diabetes tipo 2, incluyendo los que él traía. Le expliqué que lo más seguro era que cuando su familiar había aceptado usar insulina ya había presentado complicaciones. Que esto era lo que queríamos evitar. Que con las nuevas insulinas los tratamientos son más seguros.

Dos semanas después, Carlos* volvió a visitarme. “Doctor, tengo que reconocer que aplicarme insulina junto con las pastillas me ha permitido recuperar el sueño. No me estoy levantando para orinar. Estoy  más ágil y me siento mejor. Si hubiera sabido que esto era tan simple lo habría hecho antes”.
Cuando revisé sus niveles de glucemia comprobé que se había ido ubicando en valores más aceptables, y la hemoglobina glicosilada de Carlos, 4 meses después de comenzar la insulinoterapia, estuvo debajo del 7% por primera vez en 7 años.