Archive for June, 2010

La bomba de insulina es un viejo invento que, con la llegada de los sensores para la monitorización continua de los niveles de glucosa en sangre, se han convertido en un sistema terapéutico muy útil. Los pacientes con diabetes tipo 1 evitan así tener que pincharse la insulina ellos mismos.

En adultos, estos dispositivos han demostrado su eficacia para mantener unos niveles glucémicos óptimos, al tiempo que reducen el riesgo de hipoglucemia –un problema serio y frecuente- y el aumento de peso. Sin embargo, en los menores de 25 años no se ha observado este beneficio.

El estudio STAR 3, dirigido por investigadores del Centro Internacional de Diabetes de Park Nicollet (Minneapolis, EEUU), ha analizado durante un año la eficacia de estas bombas con sensor frente a la de las inyecciones de insulina en 485 personas (329 adultos y 156 niños) con diabetes tipo 1 mal controlada. Los pacientes fueron reclutados en 30 centros de EEUU y Canadá.

Los responsables del ensayo asignaron de forma aleatoria una u otra terapia a los participantes. El dispositivo empleado consiste en una bomba de insulina que lleva un detector que mide la glucosa en sangre cada minuto y muestra los resultados en una pequeña pantalla. Además, tiene un sistema de alarma regulable para niveles altos o bajos.

La glucemia de los miembros del grupo de la bomba “cayó rápidamente desde el inicio hasta los tres meses y permaneció más baja que la de los tratados con inyecciones de insulina durante el resto del ensayo”, señala el artículo. Tanto en adultos, como apuntaban trabajos previos, como en niños.

“El 44% de los niños y adolescentes del grupo de la bomba y el 20% del grupo de la insulina alcanzaron los niveles de glucemia recomendados por la Asociación Americana de la Diabetes” para estos grupos de edad, añade el estudio.

En cuanto a la aparición de efectos adversos, los resultados también son positivos. La aparición de hipoglucemia, un trastorno frecuente en personas con los niveles de glucosa permanentemente monitorizados y que puede tener graves consecuencias, no aumentaron entre los que portaban una bomba.

“Los beneficios de la vigilancia continua de la glucemia se han demostrado en este y otros estudios”, subraya Howard Wolpert, del Centro de Diabetes Joslin (Boston, EEUU), en un editorial que acompaña al trabajo. Sin embargo, añade, “la adopción generalizada de estos dispositivos ha estado limitada”.

Aunque hay algunos modelos experimentales que integran ambos aparatos, los que se usan habitualmente “no están funcionalmente integrados y el paciente necesita interpretar las mediciones continuamente“, indica Wolpert. La necesidad de que los pacientes sepan controlar su enfermedad o las preocupaciones en torno a cuestiones estéticas –la bomba y el sensor van colocados en la cintura-, también influyen.

ELI LILLI & COMPANY, una de las empresas lider en producir insulina transgénica y demás medicamentos para diabetes, es acusada por un Ex-director de esta empresa en Suecia, Dr. John Virapen, de provocar diabetes y otras enfermedades crónicas, con ZYPREXA  (Olanzapina) , medicamento para Esquizofrenia y transtornos bipolares , pero que la empresa aconsejaba para otras enfermedades sin estar autorizada para ello

En el 1º i 3º enlace, el Dr. John Virapen vierte escalofriantes acusaciones sobre Eli Lilli & Company y las demás farmacéuticas.

Una de las mas duras es cuando asegura que se programan enfermedades en los niños por medio de vacunas y otros medicamentos innecesarios, para que el negocio farmacéutico pueda seguir siendo rentable en un futuro.

Como para quedarse cruzados de brazos y confiar en nuestras autoridades sanitarias.

PEKÍN, June 24, 2010 /PRNewswire/ — Cellonis, compañía de biotecnología con sede en Pekín y Hong Kong, con su nuevo concepto de tratamiento para la diabetes personalizado, ha demostrado una increíble mejora en las condiciones de sus pacientes tratados. El estudio clínico en progreso muestra que el mejor caso del tratamiento podría reconstruir la producción natural de insulina del paciente e incluso invertir luego complicaciones como la insuficiencia renal. Los pacientes tratados pueden tener la oportunidad de volver a las actividades que los que no sufren diabetes dan por sentado.

El estudio clínico, realizado conjuntamente por científicos y médicos del equipo de investigación clínica de Cellonis, pretende ayudar a los pacientes a liberarse de la insulina y los fármacos orales, reconstruyendo su producción natural de insulina dañada por un desorden autoinmune (T1DM) o por la hiperglucemia y también mejorar la sensibilidad de la insulina (T2DM). Utilizando inyecciones de células madre autólogas de la médula ósea del paciente, el equipo de investigación cree que esta terapia podría ayudar a los pacientes a volver a una vida sin las molestias de las inyecciones y los fármacos a diario.

“La mayoría de los pacientes de nuestro ensayo clínico están tomando menos insulina sintética o fármacos orales para el control de BG”, dijo el doctor Chase Dai, jefe médico de Cellonis. “Parece que hemos restaurado la función de producción de insulina biológica del organismo. Estamos encantados de ver que todos los pacientes se han liberado del tratamiento durante cinco meses, y creemos que el efecto de la terapia de célula madre puede durar mucho más. También estamos encantados ante otras sorpresas positivas durante el estudio clínico.

“Por ejemplo, esta terapia parece invertir la insuficiencia renal crónica. Fue una sorpresa para todo mi equipo observar que la función renal de un paciente de 75 años mejoró destacadamente”.

Este paciente había sufrido diabetes durante años, desarrollando gradualmente pie diabético y nefropatía. Ahora puede andar libremente tras haber estado confinado a una cama o silla de ruedas durante seis meses, y su calidad de vida ha mejorado significativamente. Además, solo necesita diálisis renal una vez por semana en lugar de tres veces. En una visita de seguimiento nos contó que esperaba que en el futuro cercano pudiera estar totalmente libre de diabetes.

La diabetes, una enfermedad cada vez más propagada, puede provocar enfermedades que amenazan la vida, como ceguera, la amputación, derrames o insuficiencia renal en su curso natural. Los actuales tratamientos, incluida la insulina, no pueden cambiar esta situación.

“Creemos que nuestra terapia de células madre traerá una prometedora esperanza para los pacientes que sufren diabetes y sus complicaciones”, comentó Cindy Hao, consejera delegada de Cellonis. “Las terapias de diabetes personalizadas para pacientes de varias condiciones se desarrollarán por Cellonis en el futuro cercano. Creemos que hemos restaurado en los pacientes no solo su producción natural de insulina sino también una vida normal llena de actividades que las personas sin esta enfermedad disfrutan diariamente”.

Cellonis Biotechnologies se centra en I+D y en la aplicación clínica de terapias de células madre personalizadas e inmunoterapias para pacientes con enfermedades como cáncer, diabetes y desórdenes del sistema nervioso central.

Los investigadores de Europa, Estados Unidos y Canadá informaron que sus resultados no sólo mejorarán el conocimiento sobre las causas de la diabetes tipo 2, sino que sugieren procesos biológicos que pueden ser explorados como posibles blancos para desarrollar nuevos medicamentos.

“Las señales que identificamos nos ofrecen claves importantes acerca de la base biológica de la diabetes tipo 2. El desafío será convertir estos resultados genéticos en mejores alternativas para tratar y prevenir la condición”, dijo Mark McCarthy, del centro de genética humana de la Oxford University, que lideró el estudio.

La enfermedad es causada por la incapacidad del cuerpo de usar adecuadamente la insulina, una hormona producida por el páncreas, para controlar la glucosa proveniente de la comida. Los niveles de azúcar pueden subir y dañar los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y las principales arterias.

La condición, que a menudo es relacionada con los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo, está alcanzando niveles epidémicos a medida que las tasas de obesidad aumentan. Alrededor de 180 millones de personas en todo el mundo sufren diabetes.

La identificación de 12 nuevos genes lleva el número total de regiones genéticas ligadas a la diabetes tipo 2 a 38.

El equipo internacional, cuyo trabajo fue publicado en la revista Nature, dijo que los genes que encontraron tienden a estar involucrados en el funcionamiento de las células pancreáticas que producen insulina y en el control de la acción de la hormona en el cuerpo.

Los investigadores dijeron que cada variante genética aportaba un efecto muy pequeño en el riesgo de diabetes.
Incluso combinadas, su capacidad de predecir la posible aparición de la enfermedad era modesta.  Pero McCarthy dijo que un tema particularmente importante de sus resultados fue que varios de los genes parecían ser relevantes en el control del número de células beta del páncreas, que producen insulina.

Este hallazgo podría ayudar a resolver las dudas acerca de cómo impacta la cantidad de células beta en la diabetes tipo 2.  El equipo usó tecnología de secuenciamiento de genes para comparar el ADN de más de 8.000 personas con la enfermedad y casi 40.000 sin la condición, en alrededor de 2,5 millones de lugares del genoma.

Luego analizaron las variaciones genéticas que encontraron en otro grupo de más de 34.000 personas con diabetes y alrededor de 60.000 personas sin la enfermedad.

Jim Wilson, de la University of Edinburgh, que también trabajó en el estudio, dijo que otro resultado interesante fue que los genes de susceptibilidad a la diabetes también contienen variantes que aumentan el riesgo de sufrir otras enfermedades, como cáncer de piel y próstata, enfermedad cardíaca y colesterol alto.

“Esto implica que la diferente regulación de estos genes puede provocar varias enfermedades”, afirmó.

Cellonis, compañía de biotecnología con sede en Pekín y Hong Kong, con su nuevo concepto de tratamiento para la diabetes personalizado, ha demostrado una increíble mejora en las condiciones de sus pacientes tratados. El estudio clínico en progreso muestra que el mejor caso del tratamiento podría reconstruir la producción natural de insulina del paciente e incluso invertir luego complicaciones como la insuficiencia renal. Los pacientes tratados pueden tener la oportunidad de volver a las actividades que los que no sufren diabetes dan por sentado.

El estudio clínico, realizado conjuntamente por científicos y médicos del equipo de investigación clínica de Cellonis, pretende ayudar a los pacientes a liberarse de la insulina y los fármacos orales, reconstruyendo su producción natural de insulina dañada por un desorden autoinmune (T1DM) o por la hiperglucemia y también mejorar la sensibilidad de la insulina (T2DM). Utilizando inyecciones de células madre autólogas de la médula ósea del paciente, el equipo de investigación cree que esta terapia podría ayudar a los pacientes a volver a una vida sin las molestias de las inyecciones y los fármacos a diario.

“La mayoría de los pacientes de nuestro ensayo clínico están tomando menos insulina sintética o fármacos orales para el control de BG”, dijo el doctor Chase Dai, jefe médico de Cellonis. “Parece que hemos restaurado la función de producción de insulina biológica del organismo. Estamos encantados de ver que todos los pacientes se han liberado del tratamiento durante cinco meses, y creemos que el efecto de la terapia de célula madre puede durar mucho más. También estamos encantados ante otras sorpresas positivas durante el estudio clínico.

“Por ejemplo, esta terapia parece invertir la insuficiencia renal crónica. Fue una sorpresa para todo mi equipo observar que la función renal de un paciente de 75 años mejoró destacadamente”.

Este paciente había sufrido diabetes durante años, desarrollando gradualmente pie diabético y nefropatía. Ahora puede andar libremente tras haber estado confinado a una cama o silla de ruedas durante seis meses, y su calidad de vida ha mejorado significativamente. Además, solo necesita diálisis renal una vez por semana en lugar de tres veces. En una visita de seguimiento nos contó que esperaba que en el futuro cercano pudiera estar totalmente libre de diabetes.

La diabetes, una enfermedad cada vez más propagada, puede provocar enfermedades que amenazan la vida, como ceguera, la amputación, derrames o insuficiencia renal en su curso natural. Los actuales tratamientos, incluida la insulina, no pueden cambiar esta situación.

“Creemos que nuestra terapia de células madre traerá una prometedora esperanza para los pacientes que sufren diabetes y sus complicaciones”, comentó Cindy Hao, consejera delegada de Cellonis. “Las terapias de diabetes personalizadas para pacientes de varias condiciones se desarrollarán por Cellonis en el futuro cercano. Creemos que hemos restaurado en los pacientes no solo su producción natural de insulina sino también una vida normal llena de actividades que las personas sin esta enfermedad disfrutan diariamente”.

Cellonis Biotechnologies se centra en I+D y en la aplicación clínica de terapias de células madre personalizadas e inmunoterapias para pacientes con enfermedades como cáncer, diabetes y desórdenes del sistema nervioso central.

Publicado por Harry el lunes 21 de junio de 2010

Personalmente no sufro de esta terrible enfermedad, pero soy testigo de los estragos que esta puede hacer en la vida de una persona cuando no es tratada adecuadamente. Para aquellas personas que la sufren, permítanme compartirles esta noticia que muy seguramente les alegrará el día.

Curan la Diabetes Mellitus 1 en Ratones

Lawrence Chan y su equipo de investigadores han conseguido, en Estados Unidos, curar de forma experimental a ratones nacidos con diabetes de forma que su estado ha sido revertido hasta niveles de glucosa normales gracias a una terapia genética. En dicha terapia se consiguió detener la destrucción de las células beta que son las productoras de insulina en el páncreas.

Anteriormente, en otros estudios e investigaciones, se consiguió regenerar parte de las células beta en ratones en los que se les había inducido a la diabetes de forma artificial, pero todavía no se había conseguido detener dicho ataque.

La clave del descubrimiento está en un gen protector que evita que el sistema inmunitario ataque las células beta y tras varios estudios este gen se ha añadido a la terapia de genética consiguiendo con éxito restablecer los niveles de células beta en los islotes pancreáticos.

Según las declaraciones del doctor Chan al Science Daily el grupo “añadió un gen protector que protege las nuevas células beta formadas del ataque autoinmune”. El experimento consiguió que con sólo una inyección se curaran de Diabetes Mellitus 1 al 50% de los ratones.

Ahora el reto del equipo del doctor Chan está en aumentar el porcentaje de cura en dicho ratones y en refinar la técnica para hacerlo más preciso y para conseguir averiguar el porque el 50% de ellos no se curó para plantear nuevas soluciones más depuradas y precisas.

El doctor Chan y su equipo quisieron tranquilizar a la población general y afirmaron, que en caso de existir cura para la Diabetes Mellitus 1, todavía falta mucho dado que el proceso para conseguir llevar una solución a la población en general tiene un largo proceso de pruebas, permisos legales y tests por lo que la gente no debe tener demasiada euforia, pese a la buena noticia del equipo del doctor Chan.

Investigadores del Institut de Recerca del Hospital Universitario Vall d’Hebrón (VHIR) han descubierto, por primera vez, un déficit de vitamina C en el ojo de los pacientes diabéticos afectados de retinopatía diabética. Este déficit podría explicar por qué los aquejados por esta enfermedad presentan más lesiones de retina. El estudio busca concienciar a este colectivo de la importancia de controlar los niveles de azúcar y aboga por un consumo adecuado de vitamina C y una dieta mediterránea.

La retinopatía diabética es la principal causa de ceguera de la población, en edad laboral, de los países industrializados. La prevalencia de la retinopatía diabética proliferativa puede llegar a ser del 50% en los pacientes con diabetes tipo uno, más o menos a los 15 años de evolución de la enfermedad y del 10% en el caso de los pacientes afectados de diabetes tipo dos.

Los investigadores, liderados por el doctor Rafael Simó, han estudiado el contenido del humor vítreo y han comparado los datos pertenecientes a personas con y sin diabetes. “Cuando se analizó este líquido se vio que, en el caso de los diabéticos, había más cantidad de glucosa y de lactato, previsible a causa de su patología”, afirma Simó.

Los resultados del estudio han constatado la existencia de déficit de vitamina C en los ojos de los diabéticos. “Claramente, la diabetes es la única responsable de este déficit, pues se ha visto que todos los pacientes diabéticos lo presentaban, mientras que ninguno de los pacientes no diabéticos tenían déficit de esta vitamina”, subraya el doctor.

Las conclusiones han sido fruto de una estrecha colaboración entre la Unidad de Investigación en Diabetes y Metabolismo del VHIR y el laboratorio de cardiología experimental del mismo Instituto, dirigido por el doctor David García-Dorado.

Si reemplazamos el arroz blanco en nuestra dieta por arroz o pan integral podríamos reducir en 35% el riesgo de diabetes tipo 2, afirma un estudio.

Arroz blancoEl arroz blanco pierde nutrientes durante el proceso de refinado.

Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el arroz blanco causa aumentos bruscos en los niveles de glucosa en la sangre, lo cual es un riesgo de diabetes.

El arroz integral y otros productos integrales son una opción más sana porque liberan la glucosa de forma más gradual, expresan los científicos en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna).

Según los autores, en países desarrollados como Estados Unidos y el Reino Unido, más del 70% del arroz que se come es blanco.

Aunque el arroz se ha consumido durante siglos en muchos países, fue sólo en el siglo 20 que comenzó a refinarse y consumirse como arroz blanco.

Refinado

Para producir el arroz blanco el grano integral es sometido a un proceso de refinado con el cual se le retira la capa exterior y el germen. Y básicamente lo que queda es el endospermo, que consiste principalmente de almidón.

Desde el punto de vista de la salud pública, debería recomendarse el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2

Dr. Qi Sun

El estudio analizó los datos de tres grandes estudios llevados a cabo con cerca de 40.000 hombres y 157.500 mujeres sobre el consumo de arroz y el riesgo de diabetes.

Los científicos descubrieron que quienes consumían cinco o más porciones de arroz blanco a la semana tenían 17% más riesgo de diabetes que quienes consumían menos de una porción al mes.

Por el contrario, el consumo de dos o más porciones de arroz integral a la semana mostró una reducción de 11% en el riesgo de desarrollar la enfermedad, comparado con el consumo de menos de una porción al mes.

Con base a estos resultados, los investigadores calculan que si se reemplazan 50 gramos de arroz blanco (el equivalente a la tercera parte de una porción) al día con la misma cantidad de arroz integral se podría reducir 16% el riesgo de diabetes tipo 2.

Y el reemplazo de todo el consumo de cereales refinados con cereales integrales podría lograr una reducción de 36% en el riesgo de la enfermedad.

Índice glicémico

Tal como explica el doctor Qi Sun, quien dirigió el estudio, la explicación de este vínculo podría estar en que el arroz blanco tiene un índice glicémico más alto que el arroz integral. (El índice glicémico es la medida de cuánto aumenta un alimento el nivel de glucosa en la sangre).

Prueba de glucosaEl arroz blanco provoca un aumento brusco de la glucosa en la sangre.

Además, expresa el investigador, también podría ser el resultado de la pérdida de nutrientes que ocurre durante el proceso de refinado del grano.

“El alto índice glicémico que produce el consumo de arroz blanco probablemente es la consecuencia de la alteración en la estructura física y botánica de los granos de arroz durante el proceso de refinado, en el cual se le retira casi todo el salvado y parte del germen”, señala.

“La otra consecuencia del proceso de refinado -agrega- incluye la pérdida de fibra, vitaminas, magnesio y otros minerales, lignanos, fitoestrógenos y ácido fítico, muchos de los cuales podrían ser factores protectores contra el riesgo de diabetes”.

Los autores concluyen que “desde el punto de vista de la salud pública, debería recomendarse el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2″.

Los expertos recomiendan que por lo menos la mitad del consumo de carbohidratos en la dieta provenga de cereales integrales como el arroz integral.

Por qué se afectan ante esta enfermedad crónica y qué hacer para cuidarlos.

La diabetes es una enfermedades metabolicas  en la que el cuerpo no tiene suficiente insulina, ya sea porque no es fabricada en cantidades correctas o porque, a pesar de haber mucha en circulación, las células del cuerpo no la reconocen. Como primeras medidas el paciente diabético deberá controlar su glucemia (o cantidad de glucosa en sangre) por el resto de su vida, a veces con una dieta acorde, otras veces con medicación y en algunas ocasiones con ambas. Sin embargo, más allá de los valores en sangre, existen otras complicaciones.

Alteraciones vasculares

La principal consecuencia de la diabetes se encuentra en los vasos sanguíneos, que se endurecen lentamente disminuyendo el aporte de sangre a cada región. Algunos órganos del cuerpo son, naturalmente, más sensibles al aporte sanguíneo y por eso sufren esta deficiencia primero. Ellos son el cerebro, el corazón y el riñón. Y, como es de suponer, aquellas zonas que están más lejos del corazón tienen normalmente menos recambio sanguíneo y es más dificultoso el retorno venoso. Y por ello los pies se afectan notablemente.

Neuropatía diabética

La poca irrigación altera la correcta conducción de los nervios, lo que se conoce como neuropatía diabética. Los nervios son los encargados de informar sobre presiones, sensibilidad, posición del cuerpo y dolor. Por eso junto con la alteración sanguínea se suma la deficiencia nerviosa. El paciente puede perder la sensibilidad o, por el contrario, dolerle mucho más sus pies. A veces siente cosquilleos, quemazón, picazón. Los músculos también se debilitan y comienzan a doler. Cuando estas alteraciones progresan con el tiempo, el pie se necrosa en sus tejidos profundos, se infecta y se destruyen sus estructuras. Eso es lo que se conoce como “Pie diabetico”.


El páncreas artificial para las personas que tienen diabetes tipo 1 se acerca a la realidad

En el mejor de los casos, este tipo de dispositivo automatizado liberará finalmente a las personas que tienen diabetes tipo 1 de las inyecciones que muchos necesitan cada día y de la necesidad constante de revisar los niveles de azúcar en sangre y monitorizar los alimentos que consumen como corresponde.

El dispositivo, producido a través de una colaboración de expertos de la Universidad de Boston, el Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard lleva dos hormonas que son deficientes entre los diabéticos tipo 1, la insulina, que evita que los niveles de azúcar en sangre suban demasiado después de una comida, y el glucagón, una hormona que ocurre de forma natural que evita que los niveles de azúcar en sangre bajen demasiado.

Debido a que el dispositivo no depende de que un humano le provea información, se le llama un sistema “de ciclo cerrado”.

“Un sistema de ciclo cerrado bihormonal es posible y puede ayudar a mantener un promedio bueno de lecturas de azúcar en sangre “, explicó Edward Damiano, uno de los diseñadores del dispositivo, profesor asociado de ingeniería biomédica de la Universidad de Boston y padre de un hijo con diabetes tipo 1.

“Lo que hemos desarrollado es un software automatizado que toma decisiones y que usa fórmulas matemáticas para infundir varias cantidades de insulina y glucagón cuando sea necesario”, explicó.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad en la que el sistema inmunitario del cuerpo, que normalmente protege contra infecciones y otras enfermedades, ataca las células sanas. En la diabetes tipo 1, el sistema inmunológico ataca las células beta del páncreas, lo que en efecto destruya la capacidad del cuerpo para producir insulina y controlar los niveles de azúcar en sangre.

Sin embargo, mucha gente no sabe que las células beta no son las únicas que resultan afectadas por el ataque autoinmune. Las células alfa, que producen la hormona glucagón, también resultan dañadas. El Dr. Steven Russell, de Harvard y colega de Damiano, declaró “hay una deficiencia funcional en las células alfa en la diabetes tipo 1, por lo que no actúan como debieran. No secretan glucagón de manera correcta, así que se pierde un nivel adicional de seguridad y el cuerpo lo compensa con hipoglucemia, una afección que puede provocar grandes sustos e incluso poner la vida en peligro”.

Por tal razón, decidieron agregar glucagón al páncreas artificial para aportar un nivel adicional de protección, señaló Russell.

En la versión actual del dispositivo, los investigadores dieron seguimiento a la glucosa en sangre a través de un sensor especial que colocaron dentro de una vena. Las versiones futuras del dispositivo utilizarán los monitores de glucosa en sangre continuos (CGM, por su sigla en inglés) que ya están disponibles, pero para este ensayo los investigadores querían una forma extremadamente precisa de medir los niveles de azúcar en sangre, de modo que la única variable fuera la formulación matemática usada para programar la administración de insulina y glucagón.

Once personas con diabetes tipo 1 participaron en las pruebas iniciales y se estudiaron en experimentos de 27 horas. Durante ese tiempo, estuvieron conectados a páncreas artificiales y comieron alimentos ricos en carbohidratos (los carbohidratos se transforman en glucosa en el cuerpo).

El dispositivo respondía al incremento de los niveles de azúcar en sangre con la administración de insulina. En seis personas, el dispositivo alcanzó un nivel de glucosa en sangre promedio de 140 miligramos por decilitro (mg/dl), que está dentro del rango que establecen las directrices de atención de la American Diabetes Association. Sin embargo, cinco personas absorbieron la insulina mucho más despacio de lo esperado, lo que generó bajadas graves del azúcar en sangre, por lo que fue necesario recurrir a alimentos adicionales.

Los investigadores se sorprendieron con la diferencia significativa en las tasas de absorción del azúcar en sangre, por lo que dieron marcha atrás, ajustaron la fórmula matemática y volvieron a probar el dispositivo en un segundo experimento. Esta vez, alcanzaron un nivel de glucosa en sangre promedio de 164 mg/dl, que está un poco por encima del objetivo de la ADA. Sin embargo, no hubo casos de hipoglucemia que necesitaran intervención.

Los investigadores aseguraron que las personas que usen la bomba se liberarán de las inyecciones diarias. En cambio, podrían necesitar cambiar la bomba de sitio cada tres días y el lugar de monitorización de la glucosa una vez a la semana. Aún no se ha desarrollado la integración en un mismo sitio de la administración de hormonas y la monitorización de la glucosa, aunque es el objetivo final.

En el siguiente ensayo, los investigadores esperan administrar al menos algo de insulina antes de una comida, que es el tratamiento estándar. Damiano apuntó que esto se podría lograr con un botón para antes de la comida y el usuario podría elegir si la comida de carbohidratos va a ser pequeña, mediana o grande.

La próxima serie de ensayos también evaluará un dispositivo que incluye solamente insulina, porque es probable que esté disponible más rápido. El motivo es que ahora el glucagón sólo está aprobado por la FDA en una forma congelada en seco como medicamento inyectable de rescate. Pero no para que se administre a través de una bomba de insulina en dosis pequeñas, como sería el caso del páncreas artificial. Tanto Damiano como Russell creen que es posible contar con un sistema de ciclo cerrado únicamente de insulina para los pacientes dentro de cinco años más o menos.

“El objetivo del páncreas artificial es tratar de restaurar la fisiología normal lo más cercana posible a la del órgano real, y este estudio demuestra que esta tecnología es una realidad y que funciona en personas reales”, dijo Aaron Kowalski, vicepresidente asistente para la investigación del control de glucosa y director del Proyecto del Páncreas Artificial de la Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF). “Hace muchos años que hablamos sobre el potencial teórico del sistema de ciclo cerrado y ahora vemos el potencial real. Estas tecnologías se convertirán en sistemas reales y tendrán el potencial de transformar el manejo de la diabetes”.